El hábito hace al monje… y al emprendedor

Hábitos para llegar a emprender

Cuando piensas en emprender, en realidad ya eres un emprendedor, hay algo dentro de ti que se moviliza, lleves adelante la idea o no. Querrás alcanzar tu objetivo o salir de una situación que te incomoda, pero en realidad la decisión ya está tomada, la llevarás a la acción más tarde o más temprano, pero es casi seguro que lo harás, o te lo reprocharás a ti mismo, que casi es peor que no haberlo intentado nunca.

Ahora bien, además de tener un objetivo claro y un plan de acción más o menos definido, es necesario que como emprendedor desarrolles unos hábitos que te permitan disfrutar del camino y conseguir tu meta. Probablemente también necesites deshacerte de viejas e inútiles formas de actuar que has empleado hasta ahora porque de aquí en adelante no te servirán. Puede que algunas de ellas las tengas claras y otras estén tan automatizadas que cueste un poco mas identificarlas, pero te aseguro que cuando empieces el camino te darás cuenta de lo que te lastra.

Lo mejor que puedes hacer es tomar decisiones al respecto.

Stephen Covey, en su libro “Los siete hábitos de las personas altamente efectivas” describe una serie de hábitos encaminados a la mejora personal mediante los cuales se alcanzará la plena efectividad: estos siete hábitos son, o pueden ser, una filosofía de vida, así que aquí están resumidos.

 

Los siete hábitos de las personas altamente efectivas

1. Ser proactivo

La proactividad consiste en no entregar a otros el timón de nuestra vida, en no entregarles el control sobre nuestras decisiones, en tomar la iniciativa.

Una persona proactiva es consciente de que sus acciones le llevaron donde está; pero no se queda en el propio reconocimiento de esto, sino que proyecta dónde quiere estar. Es aquella persona que dice estoy aquí por las decisiones que tomé, pero mañana quiero estar allá.

2. Tener en mente el resultado que se quiere obtener

Si se cumple esta premisa, seguramente decidiríamos qué queremos hacer, hacia dónde queremos dirigir nuestros esfuerzos, visualizando las alternativas posibles. De este modo a buen seguro que llegamos al autogobierno del punto 1 y a una toma de decisiones derivada de ello.

La mente trae hacia sí lo que piensa, lo que focaliza, hay muchas personas que no creen en la Ley de la Atracción y me parece muy respetable, si quieres algo y no haces nada para que se materialice por mucho que lo quieras no se cumplirá. Ahora bien, así como no estás todo el día pensando en cosas negativas (o eso espero) porque derivará en un estado emocional negativo, focalizarte en lo que realmente quieres, y no en lo que no quieres, también te dispondrá en un estado positivo.

3. Colocar siempre lo más importante al principio

El reto de las personas está en la búsqueda de organizar y administrar su tiempo para realizar lo que se propone y encontrar un equilibrio entre lo que se produce y lo que permite producirlo; para ser realmente efectivo hay que colocar encima de lo urgente lo verdaderamente importante. Ah! y por supuesto completar las acciones, algo obvio pero que cuesta mucho.

4. Pensar en ganar-ganar

En la sociedad en la que vivimos existe la filosofía del yo gano, tu pierdes. Desde pequeños en el colegio, en el deporte, en la universidad… y más adelante en política o incluso en el trabajo. Para ser una persona efectiva debemos tener en cuenta este principio, entendiendo que existen suficientes oportunidades para todos y donde el éxito de una persona no significa el fracaso de otra.

5. Comprender antes que ser comprendido

Éste habito implica otro cambio de paradigma. Estamos acostumbrados a dar nuestra opinión sin conocer lo que opinan los demás y lo que les sucede. Es difícil interactuar con las personas y esto genera problemas de comprensión y conflictos. Aprender a escuchar y entender a los demás, desde su punto de vista teniendo en cuenta sus intereses y motivaciones sin que esto implique estar completamente de acuerdo en todo, implica no sólo evitar problemas interpersonales sino además acercarnos al habito nº 4.

6. Sinergia

Representa la relación existente entre cada una de las partes con el todo, donde el resultado total siempre es mayor a la suma de las partes; la creación de este hábito implica el trabajo en equipo, la confianza mutua y generar creatividad e innovación. Si quieres ser el mejor, rodéate de los mejores.

7. Afilar el hacha

Comprometerse con la auto-renovación y la auto-mejora en cada una de las áreas de la vida a través de la renovación de conocimientos, habilidades y aptitudes. Dedícate tiempo para ti y para tu desarrollo personal y profesional. Afilar el hacha significa que, si nos dedicamos únicamente a utilizarla sin afilar, seguramente llegará el momento en el que no podamos talar más.

Espero de verdad que lleves a cabo estos hábitos, o aquellos que consideres que te acercan a tus objetivos, porque, así como pasa con el monje, pasa con el emprendedor.

Costumbre, foco y disciplina.

 

Alfredo Bastida Caro

 

Alfredo Bastida

Formador en Vivir de la Nutrición

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